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y directivos en Red © Copyright de este texto B2B EN EMPRESAS TRADICIONALES 10 pasos para lanzarse al e-business En abril de 2000 el semanario Business Week publicó una frase que se ha convertido en una cita clásica del mundo de los negocios online: "El efecto más interesante de la Nueva Economía puede ser el de hacer la vieja economía más eficiente". Pero conseguir este objetivo requiere la plena implicación de las empresas afectadas, algo que exige imponerse un plan estratégico de cuyo calado dependerá el éxito de la iniciativa. Marzo 2001.La velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos en Internet casi no nos ha dejado darnos cuenta de que, después del boom y la caída de las puntocom, el protagonismo de la Red ha recaído en las empresas, hasta el punto de que las compañías tradicionales empiezan a percibir el potencial de esta forma de hacer negocios y a ver la urgencia de encaminarse en esa dirección. Este planteamiento, formulado por Emilio Fernández Martos, socio fundador de Kairos Europe y profesor del Instituto de Empresa, se completa con una concepción global de la incorporación del e-business: para el experto, cuando una compañía se adentra en este mundo debe plantear su acción como una iniciativa estratégica que, por tanto, afecta a toda la empresa, a sus clientes, proveedores y empleados, a sus procesos y a su forma de actuar. A partir de esta premisa, ofrece 10 claves para articular esta transformación: 1. Objetivos globales del negocio. En primer lugar es necesario plantearse una serie de preguntas destinadas a analizar las claves del éxito como empresa y el papel que puede jugar el e-business en su desarrollo. Así, cabe cuestionarse los retos actuales de la empresa y del sector, su evolución, los objetivos específicos, etc. En definitiva, se trata de definir el punto de partida, para saber si se pretende la inmersión en la Nueva Economía a partir de nuevos productos, de la reducción de costes, del crecimiento, del servicio al cliente o de la logística, por ejemplo. 2.Examen de los procesos. Analizar los procesos de negocio buscando los puntos de contacto con proveedores, clientes o empleados. El objetivo último es observar cómo puede ayudar el e-business a mejorar las relaciones con esos tres estamentos. 3. Conocer a los clientes. Y a los proveedores, a los empleados, a los socios... La visión puramente interna del e-business hace plantearse éste sólo como una forma de reducir personal. El sentido es diferente, según Fernández Martos: "Se trata de saber cómo utilizar Internet para, por ejemplo, mejorar el servicio al cliente sin necesidad de incorporar más personal". 4. La competencia. Hay que conocer la actividad que desarrollan otros, sean nuevos o viejos competidores. El objetivo no es copiar, sino ver si en una determinada propuesta de valor que hacen ellos podríamos aportar algo. En cualquier caso, el objetivo es claro: "No hay que seguir a la competencia, sino a los clientes", afirma el experto. 5. Visión de futuro. En estas fases iniciales el único límite lo marca la propia imaginación de los encargados de diseñar estos desarrollos. La consideración de cómo es ahora el mercado y cuál es su evolución posible debe servir para plantearse una reinvención del negocio y una propuesta de futuro. 6.Priorizar. Decir que todo es una prioridad es una garantía de fracaso de todo el proceso. Es necesario priorizar las oportunidades y observar qué es estratégico y no implica un feedback inmediato y qué tipo de acciones puedo emprender que me aseguren un éxito rápido. 7.Un plan formado por pequeñas piezas. "En e-business no se lanza una megaversión, sino que el proyecto se descompone en otros más pequeños, cada uno de los cuales puede ir generando valor añadido y feedback", afirma Fernández Martos. 8. Objetivos y mediciones. En toda gestión del cambio y programación es necesario observar los fines que se plantea cada fase y las medidas que establecemos para cada una. Para el experto, "cuantificar los objetivos permite ver cómo marcha el proceso y, además, es una importante herramienta de motivación". 9.Desarrollo y comercialización del servicio. Todo lo anterior es imprescindible, pero aún queda el paso fundamental de definir cómo se va a poner en práctica, si en un marketplace, en Internet, a través de una extranet, etc. 10. Medir el progreso. Una vez lanzado el proyecto, se impone la utilización constante de las métricas antes definidas y su seguimiento, diferenciando entre aquellas que son necesarias para garantizar la marcha del proceso de las que tienen un reflejo directo en la cuenta de resultados. Ejemplos de empresas que sí han sabido dar el salto:
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