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ESTUDIO DE PRICEWATERHOUSECOOPERS
El pesimismo de las puntocom: sólo el 16% cree que serán rentables antes de un año

Los padres pueden ser los seres más indulgentes con sus hijos o, en ocasiones, sus más severos críticos. Esta última parece ser la actitud de las puntocom europeas con respecto a sus propias posibilidades de negocio, según un estudio de PricewaterhouseCoopers realizado entre empresas de la vieja y la nueva economía de toda Europa.

Febrero 2001. Sólo dos datos ayudan a hacerse una idea de la concepción que las puntocom europeas tienen acerca del futuro de su posición en el mercado: el 83% de ellas están convencidas de que la rentabilidad tardará más de un año en llegar (más de cinco para el 20%), y el 62% cree que son las empresas de la vieja economía las que mejor posicionadas están para crear empresas de Internet de éxito.

Estas son sólo algunas de las conclusiones de un sondeo de PricewaterhouseCoopers que Alfred Escala, socio responsable de e-business, presentó. Escala puntualizó que, dado lo limitado de la muestra (65 encuestas a empresas de Internet y 350 a tradicionales en Bélgica, Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido, Portugal y España), el objetivo no era tanto la rigurosidad estadística como el pulsar la opinión y las tendencias que observan los propios CEOs y responsables de e-business de estas compañías.


El que se adapta, gana

Como están haciendo otros muchos analistas, el responsable de la consultora puntualizó que en última instancia la perspectiva de cierre de muchas de estas firmas responde a un ajuste lógico del mercado, que premiará a las compañías que sepan tomar lo mejor de cada casa: la experiencia de las empresas tradicionales y la flexibilidad de las puntocom.

En este sentido, la encuesta revela que los factores más admirados de las empresas de la nueva economía son su rapidez y facilidad de adaptación a las nuevas situaciones, la ausencia de un bagaje histórico que condicione su desarrollo y las habilidades técnicas de su plantilla.


Pueden las tradicionales

Ese triunfo final de las que sepan adaptarse es algo que las propias compañías detectan hoy como una realidad que acabará por imponerse. El sondeo muestra que tanto las de la vieja como las de la nueva economía son conscientes de que las tradicionales son, hoy por hoy, las mejor posicionadas para tener éxito en Internet.

Así, el 66% de las grandes empresas europeas cree que son ellas las que más opciones tienen de sacar rentabilidad a la red, y lo mismo piensa el 62% de las puntocom. En esta línea, el 51% de las compañías de la vieja economía cree que la bajada de las acciones de las firmas de tecnológicas no es sino el primer paso de una recesión generalizada, opinión que es compartida por el 49% de las puntocom.


El directivo que viene

Pero queda claro que para conseguir esa posición preponderante en el mercado que generan las nuevas tecnologías, las empresas tradicionales tienen que impulsar esa gestión del cambio. Esto impone unas particulares exigencias al directivo, que ha de ser capaz de afrontar semejantes novedades.

El informe revela que las habilidades más valoradas por las grandes empresas europeas en los directivos que han de responsabilizarse de las puntocom son los contactos adecuados (en un 71% de los casos) y su capacidad para gestionar los recursos humanos de la empresa (en un 41%). Cabe destacar que los porcentajes por ambos conceptos alcanzados entre las empresas españolas encuestadas son más elevados: un 88% valora por encima de todo los contactos del directivo y un 84% su habilidad respecto a los recursos humanos.

Por lo que se refiere al personal de las empresas de la nueva economía, los aspectos más valorados por las empresas tradicionales son su capacidad innovadora (65%), el que sean grandes vendedores (20%) y su conocimiento de Internet (11%).


Más tiempo debajo del agua

"Habrá un mercado y un negocio importantes, pero hay que tener en cuenta que estas empresas pasarán más tiempo "debajo del agua" antes de ser rentables", puntualiza Alfred Escala. Para el consultor, la realidad impone volver a criterios convencionales, principios básicos de gestión de la empresa que la fiebre tecnológica quería dejar de lado.

Pero la claridad del negocio queda expresada con una analogía: "En el siglo XIX existían 40 ó 50 mercados de valores en Manhattan. Hoy sólo existe la Bolsa de Nueva York, lo cual no quiere decir que no se vendan acciones, sino que se ha producido un proceso lógico de concentración y regulación del mercado. En este entorno quedarán los que tengan una propiedad de valor claro y sean capaces de generar recursos", señaló.

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