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Business to business (B2B): la revolución está aquí

Diciembre 2000. Todo cambio de calado, en cualquier orden, provoca en sus inicios una situación de incertidumbre y dudas sobre la capacidad de los implicados para abarcar tantas novedades. El mundo de la empresa no sólo no es inmune a esto, sino que en algunas ocasiones se presenta como especialmente sensible a las nuevas situaciones.

Buen ejemplo de ello es la aplicación efectiva del business to business (B2B) que, según Rodolfo Carpintier, vicepresidente de Commercenet, coloca a las empresas "al inicio de una revolución industrial, de servicios, de management, con muchas incógnitas, que se resumen en cómo va a funcionar en compañías de todo tamaño ese interface electrónico que permitirá hacer negocios con mucha gente".

La clave es la hiperconectividad. Los negocios entre empresas han existido siempre, y el uso de instrumentos electrónicos no es una novedad desde que hace unos 10 años empezara a utilizarse el EDI (electronic data interchange). Pero Internet pone a disposición de las empresas una herramienta cuyo enorme potencial, que permite la máxima visibilidad de proveedores y compradores, ha sido objeto de análisis en el encuentro sobre B2B y estrategias en comercio electrónico celebrado por Recoletos Conferencias y Formación esta semana en Madrid.

Ricardo Klatovsky, socio de PricewaterhouseCoopers, que habló sobre "El impacto del B2B en España", explicó que el EDI era una conexión uno a uno; el siguiente paso fue la creación del "sell side", consistente en que la empresa coloca en la Red su catálogo para que sea visible a los posibles compradores. "Buy side" fue su evolución: mi compañía sabe lo que necesita comprar, lo comunica y espera ofertas de los proveedores. La última fase de desarrollo es la creación de un market place, un espacio digital con lenguaje común donde se encuentran compradores y proveedores y se separa la parte física del negocio del intercambio de información, que queda en un entorno común virtual.


Un sitio donde negociar

La experiencia ha demostrado que los market place, pese a la virtualidad que los define, precisan importantes inversiones para su puesta en marcha. Según Luciano Fernández, director general de Blue C España, a partir de las experiencias desarrolladas tanto en España como en otros países se puede afirmar que "la cifra de 8-10 millones de dólares puede ser objetiva, aunque lógicamente depende del tipo de plataforma que se quiera crear, y hay que tener en cuenta que también existe la posibilidad de entrar en un market place generado por otros".

La mayor parte del gasto se destina a la generación de estándares que permitan la colaboración entre las empresas participantes, puesta en marcha de la arquitectura tecnológica necesaria, firma de los acuerdos pertinentes con empresas del mismo sector y con los proveedores y la imprescindible labor de marketing.

"El desarrollo de la plataforma puede suponer entre un 30 y un 40% de la inversión, el gasto de personal se sitúa entre el 20 y el 25% y el marketing, la partida más variable, se sitúa entre el 30 y el 40%", afirma Fernández, aunque puntualiza que a estos tres conceptos no debería destinarse, en total, más de un 70-80% de la inversión inicial.

En cuanto al tiempo de desarrollo del market place, el experto señala que "la primera fase tiene un mínimo de seis u ocho meses, aunque hay casos que pueden llegar a los dos o tres años. En cualquier caso, resulta imposible por debajo del medio año".


El B2B en España

Para Ricardo Klatovsky, estamos en los albores del desarrollo del B2B. "En 20 ó 25 años el comercio se producirá a través de espacios digitales comunes donde los ciclos se abrirán y se cerrarán en su totalidad. Puede que antes, pero no en un plazo muy corto porque el camino es muy grande", afirma.

Entre las tareas pendientes se encuentran, por ejemplo, la necesidad de contar con una catalogación masiva de los productos, el desarrollo tecnológico de las empresas y la determinación de los estándares adecuados para garantizar que todos puedan participar en igualdad de condiciones.

Pero mientras terminan de darse todas estas circunstancias, ya empieza a haber ejemplos en nuestro país de cómo valerse de las ventajas que ofrece la Red para optimizar el propio negocio.

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