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JOSÉ LUIS ORTEGA, DIRECTOR DE VENTAS DE NETVALUE ESPAÑA
"Las puntocom tienen que volver a principios tan básicos como saber quiénes son sus clientes"

En agosto de 2000 empezó a operar en España NetValue, una de las referencias mundiales en cuanto a medición de audiencias en Internet. Asociada en nuestro país con Taylor Nelson Sofres, obtiene sus resultados a partir de la actividad de 3.700 panelistas que actúan desde sus hogares. José Luis Ortega, director de Ventas de la compañía en España, explica en esta entrevista sus objetivos y el papel crucial que la división española de la empresa ha de jugar como puente hacia los mercados latinoamericanos.

Marzo 2001. Desde la llegada a España, en la segunda mitad del año pasado, de las tres principales empresas del mundo dedicadas a la medición de audiencias en Internet (NetValue, Jupiter MMXI y AC/Nielsen), sus presentaciones han estado rodeadas de cierta polémica por la aparente disparidad de los datos que han ofrecido. José Luis Ortega, director de ventas de NetValue España, obvia estas críticas asegurando que su prestigio viene "de la calidad de la información que ofrecemos a nuestros clientes" y de la rigurosa selección de panelistas que intervienen en sus investigaciones, "lo que les convierte en realmente representativos".

Según sus últimos datos, correspondientes a enero de 2001, en España hay casi tres millones de internautas desde el hogar. ¿Se refiere a auténticos usuarios de Internet o a gente que tiene posibilidad de acceder a la Red?

Suele haber una confusión de cifras al respecto. Estos son internautas activos durante el mes de enero desde el hogar en España. No internautas totales, ni internautas desde el hogar totales, etc., sino activos, es decir, que como mínimo se hayan conectado una vez a la Red durante el mes de enero.

Teniendo en cuenta la dispersión de ofertas que hay en Internet, ese tope de tres millones de usuarios resulta una cantidad mínima. ¿No cree que suelen pecar de optimismo las perspectivas sobre incremento en el número de usuarios, en los ingresos por comercio electrónico, etc.?

Internet ha estado muy influido por temas tecnológicos. Los actores económicos consideraron que todo el mundo tenía que estar en Internet y cada uno sacaba su sitio web porque tecnológicamente tenía las mejores prestaciones, la mejor base de datos, el mejor diseño... A esto se unió la presencia de inversores dispuestos a poner mucho dinero y se provocó un crecimiento exagerado. Cuando los inversores empezaron a pedir resultados las empresas iniciaron su declive. El ejemplo paradigmático de ello a sido Boo.com, una tienda virtual con un diseño magnífico pero donde lo más difícil era comprar. Ahora se ha vuelto un poco a esquemas de economía tradicional, a pensar primero en quiénes son los clientes, qué buscan los usuarios, qué hacen.

¿Cuál será el siguiente paso?

En cuanto eso empiece a tomar fuerza los usuarios sentirán interés por Internet de nuevo. Aunque aquí en España está muy condicionado por la tecnología de acceso a Internet. Aún no hay tarifa plana propiamente dicha. En Suecia, por ejemplo, la tarifa plana a través de fibra óptica se tiene por unas 4.000 pesetas. El comportamiento que puede tener esa gente es diferente al mío, que ni se me ocurre descargarme un archivo de vídeo desde casa.

Pero esa adaptación al cliente no depende sólo de la tecnología.

Evidentemente, si va habiendo contenidos más avanzados y adaptados al internauta el crecimiento será exponencial.

¿Cree que, como se está afirmando en muchos foros, el definitivo impulso de la Red vendrá por la implicación decidida en ella de las empresas tradicionales?

No diría tanto que tengan que ser ese tipo de empresas, pero lo cierto es que deberán tener un componente tradicional, como hacer una investigación de mercado, saber qué demandan los usuarios y ver si conviene ir por ese camino o no. En Internet hubo una temporada en que se daba por supuesto que cualquier negocio iba a tener viabilidad. Ahora hemos pasado a otra en la que se da por supuesto que no la va a tener. Ni una cosa ni otra, hay que buscar una solución de equilibrio a partir de un análisis del mercado.

Es decir, que la Nueva Economía no es tan nueva.

Lo es en cuanto al formato en que se presenta, no olvidemos que Internet es una auténtica revolución. Esto de tener a tu disposición las 24 horas del día una gama tan amplia de contenidos y servicios es nuevo, pero todo ha de estar enfocado a lo que realmente se está demandando.

De momento sus estudios parten de datos obtenidos en los hogares. ¿Se plantean crear paneles para medir la actividad online desde el lugar de trabajo?

Estamos trabajando en varios países en la creación de paneles desde el trabajo. El problema que encontramos es que cada empresa tiene su propia cultura corporativa, en dos empresas del mismo sector pero con facturación distinta los empleados tendrán comportamientos distintos cuando se conecten a Internet, lo que dificulta la creación de un panel realmente representativo. Además, el primer obstáculo es que no nos dejan que instalemos un software en sus redes porque tiene que enviar información al exterior.

¿Y qué hay de las conexiones que no se producen ni desde el hogar ni desde el centro de trabajo?

Simultáneamente trabajamos en un proyecto más ambicioso con el que esperamos tener información global sobre todos los internautas. Una tercera parte de las conexiones provienen de cibercafés, universidades, etc. Estamos trabajamos en los paneles de trabajo, y si llegamos a tener representatividad nos pondremos a ello, y a la vez estamos desarrollando en este sistema que pretende abarcar a todos los internautas.

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