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PREVISIONES EN EEUU Y ESPAÑA
¿Quién dijo crisis? Internet crecerá en 2001

Las fechas en las que estamos son propicias para balances y proyecciones en todos los órdenes. En el ámbito de las empresas de Internet, la actividad registrada durante el último año justifica más si cabe preguntarse por el futuro inmediato. Expertos de España y Estados Unidos han planteado en distintos foros sus opiniones al respecto, que se resumen en dos grandes líneas: la Red se extenderá espectacularmente y continuará el proceso de selección natural entre las empresas online.

Diciembre 2000. Por un lado, un grupo de expertos procedentes de diversas propuestas españolas para la Red se reúnen en Barcelona invitados por la revista digital Infonomia.com. Por otro, personajes destacados de Silicon Valley, el Xanadú de la nueva economía, participan en un programa de televisión organizado por la revista Fast Company en California. En ambos casos, un tema común: ¿qué sorpresas nos deparará Internet en 2001? Las diferencias entre las conclusiones de unos y otros resultan evidentes, como lo es el propio desarrollo de la Red en estos dos países, pero la sensación subyacente es la misma: esto no ha hecho más que empezar.

El Palacio de Congresos de la Fira de Barcelona acogió la semana la conferencia "¿Qué pasará en Internet en 2001?", quinta edición de una iniciativa de la revista digital dirigida por Alfons Cornellá. Las reglas del juego eran idénticas a las de años anteriores: cada uno de los nueve ponentes disponía de cinco minutos para argumentar cuál consideraba que será el acontecimiento más importante que ocurrirá en Internet en 2001.

La extensión de la Red durante este año que empieza fue uno de los temas recurrentes. Amadeu Abril, de Esade.es, cree que "modificaremos tanto las formas de acceder a la Red que ya no podremos hablar de "la" comunidad Internet, sino de "las" comunidades Internet". En la misma línea se manifiesta Vicent Partal, de Vilaweb.com, para quien seguirá demostrándose que hay una serie de Internets diferentes: "Una, nueva, será la de los grandes negocios tradicionales llevados a la Red. Otra, la independiente, de pequeñas empresas que sí que están ganando dinero, con el dimensionamiento adecuado. Y, finalmente, la Internet de la parte de "debajo del iceberg", la de las universidades, etc., que sigue siendo fundamental", señala. Aunque en el futuro, la Internet realmente importante será la "Internet sensible": con alma y con sentido común.


Transformación empresarial

Buena parte de este sentido común que habrá de imperar en la Red tendrá que ser aplicado por quienes, en muchos casos, menos se han caracterizado por este rasgo hasta el momento: las empresas. Quim Gil, de Putput.com, afirma que lo fundamental serán las ideas, pero para llevarlas a término "se precisa dinero, en forma de ingresos, de manera que se va a lo seguro. Antes, quien tenía el control del dinero era el emprendedor, mientras que ahora la decisión sobre el dinero recae en inversores, financieros, etc., que puede que no entiendan bien la dimensión y relevancia de una buena idea". De la misma opinión es Rubén Aparici, de Consupermiso.com, quien cree que "para los emprendedores de Internet puros será cada vez más difícil acceder a capital".


Normalización

En el fondo, esta distancia entre las ideas y el apoyo económico necesario para sacarlas adelante se entiende como un síntoma de normalidad, una evolución lógica tras los años de locura que hemos vivido en torno a las "puntocom". En otras palabras, se ha acabado la época de gloria en la que a una idea aparentemente brillante pronto le surgían pretendientes con la billetera repleta y fácil. Xavier Creus, de Digitalmood.net, afirma que "Internet entra en la etapa NN (nueva normalidad): el mercado se convierte en más sólido, y acaba la etapa de colonización". Desde el punto de vista de la empresa, esa "NN" se manifiesta, por ejemplo, en hechos como la entrada en el Ibex de PickingPack y Telefónica Móviles y en que "las empresas reales empiezan a romper los recelos con las virtuales. Volveremos a ver que empresas puntocom se incorporan a la Bolsa de nuevo con normalidad, veremos estrategias más enfocadas a alianzas y veremos cómo disminuye la inversión publicitaria y se reduce la capacidad de negociación de los portales".

Esta normalidad también se manifestará en el seno de las propias empresas y en lo que se refiere a la relación con ellas de sus propios trabajadores. Para Eudald Doménech, de Telepolis.com "los planes de carrera volverán a ser normales: "trabajo aquí porque me gusta, y porque da sentido a mi carrera y a mi vida". Y las remuneraciones por cumplimiento de objetivos se generalizarán".


Usuarios maduros

Esta reordenación de esquemas empresariales no será sino la otra cara de la moneda del reajuste que se producirá en el lado de los clientes. La mayor madurez de los usuarios se dejará sentir en la evolución global de la Red, como señala Carles Feliu, de LaCaixa.es, que considera que "el usuario será más cruel porque escogerá de manera muy exigente lo que le interesa o no en Internet". Algo menos optimista al respecto se muestra Luis Ángel Fernández, de Enredando.com: "Una variable crítica es la relación entre la población madura y la bisoña (nuevos entrantes) en la Red". Considera que la mayoría de los que entran en la Red no son "clientes" sino simplemente "gente curiosa, de manera que la demanda que se ha generado ha sido mucho menor que la oferta existente y, en realidad, no sabemos qué le interesa a la gente".

Noelia Fernández, de Yahoo.es, muestra una mayor confianza en los usuarios al señalar que éstos "son muy listos, y escogerán a quien les preste servicios. La gente se ha sofisticado en cuanto al uso de la Red, y resulta cada vez más difícil saber como servirles con algo que les satisfaga".


Beneficios en la nueva fase

Como no podía ser de otra manera, la versión norteamericana de este encuentro de expertos tuvo un carácter más pragmático, como delataba su propio título: ¿Quién ganará en la próxima fase de la economía de Internet? 17 personalidades entre las que se encontraban analistas, líderes empresariales y observadores se reunieron en Cupertino (California) para contestar este interrogante.

El marco general de la situación lo dibujó un veterano, Roger S. Siboni, presidente y CEO de E.piphany Inc.: "Hubo más capital en Silicon Valley durante los pasados cinco años de lo que yo había visto en ningún ciclo anterior. Y mi estancia allí se remonta a 1985, cuando empezaron los primeros booms de capital de riesgo y proliferaban las nuevas compañías". Desde su experiencia califica de "insolente" la actitud general en Silicon Valley durante los últimos años de las nuevas compañías. "Se han creado demasiadas empresas con gente recién salida de la universidad que no tenía idea de cómo construir una compañía. La exigencia de rentabilidad es otra forma de decir que sólo los fuertes sobreviven", afirma.

Esta "insolencia" se traduce en palabras de Mark Goldstein, CEO de BlueLight.com, en "negligente espíritu empresarial". Para él, "la gente ha obtenido dinero por ideas que eran buenas pero no genuinamente únicas. La reciente corrección nos dará la oportunidad de centrarnos en los emprendedores que son realmente buenos, que se dedican a la ejecución y que son capaces de ganar".


Un edificio de dos plantas

Pero esa sensación de que vivimos un momento de cambio crucial no es exclusiva de Goldstein. Paul Saffo, director del Institute for the Future, lo explica de una manera muy gráfica: "La mayoría de los edificios aquí tienen menos de dos alturas, y están rodeados de hierba. Así que cuando el mercado cayó, todo el mundo saltó, se torcieron los tobillos, cogieron el día libre y pensaron que deberían cambiar la compañía", afirma. Tras este derrumbamiento, las industrias nuevas emergen de los escombros "y la gente está más triste pero es más sabia y, afortunadamente, es tan visionaria como siempre. Así que creo que esto es el inicio de una nueva ola".

Aunque el cambio y la inauguración de una nueva etapa no garantizan el éxito. El propio Saffo se muestra contundente: "Podría haber otro baño de sangre en los próximos doce meses. Observamos una profunda confusión y, a pesar de los fracasos, aparecerán nuevos modelos de financiación de riesgo".

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