|
Artículos
> Nueva Economía >
Seguridad y propiedad intelectual
© Copyright de este texto SAFEDOOR PIDE LOS DATOS BANCARIOS UNA SOLA VEZ Y GESTIONA LAS COMPRAS CON LOS COMERCIOS AFILIADOS Lo último en seguridad online: el blindaje de usuarios Los datos son de Gran Bretaña, pero podrían extrapolarse a nuestro país: un 71% de los internautas no utilizan la Red para sus compras porque desconfían de los sistemas de seguridad de los comercios electrónicos. Pero cuando se está hablando de un total de 17 millones de usuarios conectados, el problema toma un cariz más serio. Para evitar esto acaba de aparecer SafeDoor, un servicio que trata de vender, precisamente, seguridad a los potenciales compradores. Marzo de 2001. ¿Cuántas veces ha abandonado una compra harto de rellenar formularios? Por no hablar de las veces que ni se ha planteado hacerla por la inseguridad que crea eso de ir desvelando los datos de la tarjeta de crédito. Aunque el problema resulta especialmente grave aquí en España, lo cierto es que afecta a todos los países, incluso a los que tienen un desarrollo de Internet mucho más avanzado. Entre ellos se encuentra Gran Bretaña, donde el grupo Securicor (presente en 35 países y dedicado a la seguridad, la distribución y las comunicaciones) acaba de presentar el servicio SafeDoor, destinado a vencer estas resistencias. Su funcionamiento se resume en que el usuario facilita sus datos bancarios en esta web y ya no tiene que volver a dárselos a nadie. Allí quedan depositados y sus responsables garantizan que nadie más tendrá acceso a ellos: la gestión de las compras en los comercios virtuales ligados al sistema será automática desde el momento en que el usuario registrado decida adquirir un determinado producto. Seguridad y privacidad bajo control Una encuesta del National Consumer Council británico revela que el 46% de los usuarios de Internet piensa que facilitar los datos de sus tarjetas de crédito es la principal razón para considerar arriesgada una compra en la Red. Además, de los que entran a una página de comercio electrónico, el 65% abandonan su carrito de la compra en el último minuto, justo antes de pagar. El objetivo de SafeDoor se centra, por tanto, en salvar ambos obstáculos. Para ello ofrece sus servicios a los potenciales compradores de manera totalmente gratuita, y se compromete a custodiar sus datos bancarios y a hacer uso de ellos sólo cuando lo requieran sus titulares. Para mayor tranquilidad, éstos también pueden hacer llegar los datos de su tarjeta por un medio que inspira más confianza: el teléfono. Gratis para el usuario, de pago para las tiendas El medio de vida de la web no consiste, por tanto, en el cobro a los usuarios, sino a los comercios que adoptan esta fórmula de pago. Por otro lado, a éstos no se les plantea otra exigencia tecnológica que la inclusión en sus páginas de un pequeño banner que el usuario deberá activar para hacer el pago a través de ese sistema. La otra fuente de ingresos de la página proviene del servicio especial de envío de los productos facilitado por el propio SafeDoor, que puede sustituir al del comercio del que procede el artículo deseado. Con él la web asegura al usuario que la tienda ni siquiera conocerá los datos básicos del comprador (nombre, domicilio, etc.). En este caso, ella es la que compra el artículo y se encarga de remitírselo a su cliente. El coste del servicio asciende, como máximo, a 3,75 libras (unas 1.000 pesetas). Tiendas afiliadas En el momento de su aparición en la Red, la semana pasada, la web contaba ya con diez tiendas virtuales afiliadas a su servicio, y su previsión es tener 40 antes de que finalice el mes de marzo. Su contacto con los responsables de estos comercios online se concreta en el envío de los partes de compra que deben satisfacer y de estadísticas semanales y mensuales sobre el número de ventas que han realizado a través del servicio, pero sin especificar a quién se las han hecho. Artículos > Nueva Economía > Seguridad y propiedad intelectual |