Página principal - Contacte conmigo - Aviso legal
Artículos > Nueva Economía > Internet en la vida cotidiana

© Copyright de este texto

AUTÓNOMOS, MADRES TRABAJADORAS, RECIÉN LICENCIADOS Y TRABAJADORES PRÓXIMOS A LA JUBILACIÓN
El C2B crea nuevos "lobbies"

Unirse en las compras para conseguir mejores precios por parte de los proveedores constituye el principio básico del B2B (business to business), pero no es exclusivo de él. El consumer to business también puede beneficiarse de ello, aunque el éxito de estas fórmulas haya sido discutible. Ahora, una web británica propone otra vuelta de tuerca sobre la misma idea, que se basa en segmentar al público.

Febrero 2001. Ipacto.com y Gruposdecompra.com eran dos ejemplos clásicos en la Internet española de compras agregadas, fórmula de comercio electrónico basada en la creación de colectivos de consumidores que, unidos a través de la Red, presionaban a las empresas para conseguir precios más ventajosos en determinados productos.

Hoy ambas se han unido y, junto a Subastas2.com, se encuentran en fase de puesta en marcha de un nuevo portal dedicado al coleccionismo, que próximamente verá la luz en sus versiones española, brasileña y argentina.

Pero la incertidumbre sobre el futuro del C2B (consumer to business) no es exclusiva de España. Fuera de nuestras fronteras estas fórmulas tampoco han terminado de cuajar, aunque Letsbuyit.com, el paradigma del sector, se acaba de salvar de convertirse en la quiebra puntocom más cara hasta la fecha al conseguir más financiación de sus socios.

Sin embargo, los fracasos no han conseguido desanimar a los más acérrimos defensores de esta particular forma de crear comunidad a través de Internet. Prueba de ello es Alodis, la iniciativa que acaba de presentar la empresa británica Mongrel.


Público segmentado

¿Qué aporta este nuevo intento a todo lo visto hasta ahora? Básicamente, concreción. Ya no se trata de sumar consumidores en bruto, sino de dirigirse a colectivos muy concretos a los que satisfacer demandas muy determinadas. El primero de ellos será el de los trabajadores autónomos, unos directivos que, en la mayor parte de los casos, no pueden permitirse algunos "lujos" que parecen reservados a los ejecutivos de grandes compañías.

Se trata de un grupo que, sólo en Gran Bretaña, suma 1,6 millones de trabajadores, y cuyos intereses pueden ser coincidentes no sólo en cuanto a sus intereses de compra, sino también en la presión que pueden ejercer a la hora de reclamar determinados servicios a otras empresas o entidades públicas. Este colectivo representa al 6% de los trabajadores británicos y se estima que en 2010 puede doblar su número.

Entre las razones que convierten a este grupo en objetivo claro de una iniciativa de estas características, Mongrel afirma que el 75% de ellos no recibe ningún apoyo de las autoridades para el mantenimiento de su negocio, y que el 62% se muestra partidario de contar con algún tipo de organización que les convierta en lobby ante el Gobierno y las demás empresas.


Servicios a medida

Pero la reivindicación será un paso posterior. De momento, el objetivo de Alodis se centra en una oferta de productos y servicios que, aunque a medio plazo irá construyéndose con las aportaciones de los propios participantes, al principio incluirá un catálogo compuesto por una agenda de gestión, servicios de mensajería, reservas de viajes, etc., controlados a través de un call center.

También incluirá asesoría en asuntos de gestión y finanzas, grupos de chat y una revista propia. Simultáneamente se pondrá en marcha un canal de peticiones para reclamar servicios y productos y se empezará a potenciar la vertiente más luchadora, que incluirá la presión en los casos de retrasos en los pagos por parte de clientes corporativos.


Para colectivos poco representados

Pero el sector de los autónomos, que verá concretado su portal en el mes de abril, no será el único beneficiado por su actividad. El objetivo de Mongrel incluye otros tres grupos para los que se diseñará un servicio a medida: las madres trabajadoras, los recién licenciados y los trabajadores próximos a la jubilación.

Artículos > Nueva Economía > Internet en la vida cotidiana