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MIENTRAS MSN SE PLANTEA COBRAR EN GRAN BRETAÑA, UNA ENCUESTA REVELA LAS RETICENCIAS DE LOS CONSUMIDORES
La penúltima batalla del cobro por contenidos

Como estrategia de marketing está bien. Pero no hacer nada al respecto, con el peligro de que la situación se enquiste, es un riesgo que nadie quiere correr. El momento de iniciar el cobro por los contenidos ofrecidos a través de la Red, del tipo que sean, se acerca: MSN planea implantarlo en Gran Bretaña, y la industria norteamericana ha realizado una encuesta sobre el asunto entre sus usuarios cuyos resultados no son del todo alentadores.

Febrero 2001. Si se quiere hacer negocio, alguien tendrá que pagar. Sobre esto no hay discusión, el problema consiste en saber quién se atreverá a romper el fuego. Las empresas de Internet, ya plenamente inmersas en una carrera por la rentabilidad más o menos larga según los casos, buscan fórmulas para obtener ingresos, y el cobro por los contenidos que ofrecen (textos, imágenes, música, elementos multimedia, etc.) se baraja, lógicamente, como la primera opción.

"La mentalidad del consumidor es que Internet es gratis. Cobrar por los contenidos y servicios en la actualidad resulta difícil de justificar, pero hay una tendencia emergente. Mire por ejemplo a FT.com. No es ningún secreto que está buscando la manera de cobrar". Son declaraciones de Rebecca Ulps, analista de Forrester Research, al diario británico The Guardian, que acaba de informar sobre la intención del portal MSN de iniciar el cobro a sus usuarios por determinados servicios.


La apuesta de la Microsoft británica

Más de 200 millones de visitas al mes en todo el mundo convierten a MSN.com en uno de los colosos de la Red y, al mismo tiempo, en uno de los primeros candidatos a plantearse seriamente la posibilidad de establecer un cobro por alguno de sus servicios o contenidos.

Así al menos parece entenderlo Neil Holloway, responsable de Microsoft en Gran Bretaña, que ha declarado la disposición de la compañía a introducir, a lo largo del presente año, un sistema de cobro. "Resulta evidente que la publicidad online y el modelo de clic-through por sí mismos no generan ingresos", ha afirmado.

Pero ha ido más allá: "Vamos a poner en marcha nuevos servicios en MSN y empezaremos a cuantificarlos económicamente a lo largo de los próximos 12 meses".

La seriedad de la propuesta queda patente desde el momento en que Holloway ha llegado a hablar incluso del coste que tendría para el usuario: "Creo que la gente está preparada para pagar unas 60 libras (15.700 pesetas) al año por servicios extra".

Aunque eso sí, ha tranquilizado a los actuales usuarios del portal asegurándoles que servicios clásicos, como el correo gratuito a través de Hotmail, no perderán su carácter gratuito. El pago se reservará para nuevos productos, como por ejemplo la posibilidad de establecer filtros al correo particular que eviten el spamming.


Resistencias de los consumidores

De esta forma, el portal de Microsoft puede ser de los primeros en arriesgarse a abordar un campo que, hasta ahora, no ha dado buenos resultados a los grandes. Yahoo, por ejemplo, ha reconocido que sus subastas, cerradas al gran público desde enero, han caído en picado desde que dejaron ser totalmente gratuitas.

También en España algunos de los grandes productores de contenidos se encuentran en fase de estudio y experimentación de fórmulas de "micropago", similares a lo que se ha planteado para la futura tercera generación de telefonía móvil: el cobro se establecería en función del consumo de información, de tal forma que cada unidad de contenido tendría una tarifa preestablecida.

Pero las dudas que plantea la supresión de la gratuidad han hecho que la industria norteamericana se introduzca en la cuestión con pies de plomo. La CEA (Consumer Electronics Association), que representa a más de 625 compañías dedicadas al diseño, desarrollo, producción y distribución de audio, vídeo, comunicaciones, multimedia, etc., ha realizado una encuesta entre consumidores norteamericanos destinada a ponderar su disposición a realizar determinados desembolsos a cambio de los contenidos y servicios que hoy reciben gratuitamente a través de la Red.


Una esperanza para la industria

Según este estudio, el 92% de los encuestados se muestra contrario a pagar ningún tipo de tasa por el acceso a Internet, el 75% se opone a que se establezcan impuestos por las compras realizadas en la Red y el 61% rechaza la normativa que limita el acceso a servicios de intercambio de ficheros del estilo de Napster.

Pero la rotundidad con que se expresan los encuestados por la CEA con respecto a estos elementos susceptibles de cobro se matiza cuando de lo que se habla es de pago directo por determinados servicios o productos.

En este apartado, la inmensa mayoría de los consumidores encuestados afirmó haberse bajado de Internet durante el último año algún contenido, ya fuera en forma de música, juegos, textos, software o imágenes. Este hábito de navegación ya adquirido hace que un alto porcentaje de ellos afirme que estaría dispuesto a desembolsar un dinero por ellos, pero siempre y cuando puedan acceder libremente a través de la Red a una muestra gratuita.

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